Kutsemba Cartão

"Uma página aberta ao porvir"

QUIJOTES Y CAPULANAS

Si hubo una aventura que no imaginó el Quijote fue la de embarcarse en el Atlántico, doblar por el Cabo de Buena Esperanza y poner pies en tierra firme en lo que hoy se conoce como Maputo. El Quijote en tierras mozambiqueñas vino a hacerse realidad con la visita de la directora artística, actriz y dramaturga vasca Maite Agirre, que al frente de Agerre Teatroa emprendió el largo viaje hacia Maputo para hacer un trabajo en conjunto con el grupo de teatro Luarte, de Mozambique. Entre ambas compañías prepararon el texto que Maite Agirre traía en las maletas, lo “mozambicanizaron”, por así decirlo, y terminaron llevando a escena en agosto del 2009 la obra “Dulcinéia e o Cavaleiro dos Leões”.

Hoy, casi un año después de este hermoso trabajo de mestizaje cultural que vino a concretizarse en las tablas, Kutsemba Cartão retoma el Quijote de Maite Agirre y el grupo Luarte, el Quijote eterno del gran Cervantes en una de las tantas mutaciones que le ha deparado su peregrinar literario por el mundo y por los siglos. Se encuentra en preparación la edición cartonera de “Dulcinéia e o Cavaleiro dos Leões”, que será lanzada en Maputo a finales del mes de julio, coincidiendo también con la celebración de los 10 años de Luarte. Ya se ha hecho el taller de pintura de portadas  y de él se va levantando, entre yelmos, lanzas, rucios y Rocinantes, un Quijote vestido de capulanas, con Dulcinea como dueña y señora y el inseparable de Sancho  desvelando Aldonzas por todas partes.

“Dulcinéia e o Cavaleiro dos Leões”, la versión teatral mozambicanizada del Quijote, posible gracias a la dramaturga Maite Agirre y los actores de Luarte y Agerre Teatroa, verá la luz en Maputo en edición cartonera. Una hermosa aventura contemporánea digna de los espiritus más quijotescos.


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15 julio, 2010 Posted by | Kutsemba Cartão | Deja un comentario

“El gran milagro del teatro”… Entrevista con la dramaturga, actriz y directora artística Maite Agirre

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Kutsemba Cartão: ¿Quién es Maite Agirre?

Maite Agirre: Es difícil definirse a una misma. Así pués diré sencillamente que soy una mujer, y que me relaciono con los demás a través del teatro.

KC: ¿Por qué Mozambique y no otro lugar?

MA: No sólo Mozambique, trabajo también en Sudamérica. Pero en Africa trabajo en Maputo solamente, o por ahora. No hay ninguna razón especial. La primera vez me invitaron del Festival de agosto, yo fui y entre los grupos de teatro locales creamos una relación que todavía hoy se mantiene muy fuerte.

KC: Trás sus dos viajes a Mozambique ¿cómo valoraría el teatro en ese país?

MA: Tras mis dos viajes todavía no tengo mucho conocimiento como para hacer valoraciones; mi impresión es muy buena, se está trabajando mucho y en muchas direcciones, con propuestas de diferente signo, estilo, inquietudes etc. al igual que aquí en el Pais Vasco, que es donde yo me muevo.

KC:¿De qué forma la experiencia mozambiqueña marcó “un antes y un después en su trayectoria” artística?

MA: Ha sido una gran experiencia que hizo que en mi compañía nos planteáramos serieamente trabajar haciendo producciones teatrales en intercambio y mestizaje con otras culturas. Desde el 2004 en adelante ese trabajo forma parte de nuestros proyectos. Ahora mismo vamos a la isla de Chilloé (Chile) y trabajaremos con artistas locales en la creación de dos producciones, una con adultos y otra con niños.

KC:¿Qué significa Luarte para Maite Agirre?

MA: Luarte significa amistad, compañerismo, mismas inquietudes, amor al teatro, deseo de compartir, Luarte significa Agerre, significa sueño de una noche de verano y nuevos días juntos

KC:¿Cómo explica el proceso de fusión y mestizaje cultural que se produjo durante el trabajo de creación con el grupo Luarte?

MA: Se explica trabajando, creyendo, soñando juntos, confiando los unos en los otros.

KC:¿Este mestizaje cultural sólo ocurre cuando viaja a otros países a colaborar con artistas locales, o es parte integrante del trabajo de su grupo en España?

MA: Es parte del trabajo, pero cobra su significado más real cuando efectivamente nos juntamos a trabajar grupos de cultura y orígenes diferentes.

KC: El primer proyecto de trabajo conjunto en Mozambique fue con la obra La Celestina (en el 2004), y luego con El Quijote (en el 2009). ¿Por qué en las dos ocasiones decidió trabajar con clásicos españoles de los siglos XVI y XVII, en un país donde estas obras no son necesariamente referentes culturales de peso?

MA: Me parece que es una casualidad, aunque hay quien dice que las casualidades no existen. De todas maneras en ambos casos son personajes universales que en todas las realidades culturales son muy reconocibles y en ambas experiencias Luarte y Agerre han reescrito el texto para ubicarlo en el contexto mozambiqueño.

KC:¿Cuánto transformó Mozambique a El Quijote?

MA: Trabajamos alrededor de la figura del ‘soñador’ y tratamos de encontrarlo en Mozambique.

KC:¿Porqué decidió poner en diálogo El Quijote con la novela Terra Sonâmbula, de Mia Couto?

MA: En realidad además de Mia Couto, Paulina Chiziane, Henning Mankel me han ayudado a ver un poquito más, además de la compañía Luarte, naturalmente. Mi admiración por todos ellos es muy grande.

KC:¿Cómo fue el proceso de integración de fragmentos de este texto mozambiqueño en “Dulcinéia e o cavaleiro dos leões”?

MA: Sobre todo probando en los ensayos, escuchándolos, oyendo en la boca de los actores, de las actrices.

KC:¿Cómo fue recibida la obra por el público de Maputo?

MA: Para mí recordarlo todavía hoy me emociona. Yo estaba sentada entre el público y fue extraordinario ver cómo nuestros corazones latían juntos. También me emocionó ver que los que eran excépticos al proyecto vinieron a verlo y repitieron volviendo a ver la obra. Nosotros éramos conscientes de estar dando un paso bastante arriesgado, pero yo les dije antes del estreno: Osados y valientes, sólo así merece la pena, aunque sea fracasar gloriosamente. Pero no fue un fracaso, esto fue el gran milagro del teatro: el público vivió con nosotros la aventura de soñar y reirnos del loco soñador, enloqueciendo y soñando todos, porque un mundo distinto siempre es posible, a la medida de la persona, superando día a día nuestros límites y atreviéndonos a soñar todos los días.

KC: El Quijote de Maite Agirre parece mutar constantemente: primero el proyecto original que se trajo en las maletas desde España, luego la “Dulcinéia e o cavaleiro dos leões” que surgió como fruto del trabajo con Luarte; ahora “Doltza. Dultzinea Quixote vs Teresa Panza”, que representa Agerre Teatroa en El País Vasco, en euskera y castellano; y hasta tienen en preparación una versión para niños: “Non dago Dultzinea?” (“¿Dónde está Dulcinea?”)… ¿Es cada cambio un nuevo Quijote? ¿Qué es lo que no muta en estas constantes reinvenciones?

MA: Me gusta profundizar en los retos, sin pasar por ellos como el vuelo de la mariposa. Me detengo, escucho lo que me dice el proyecto, los personajes, y me pongo a buscar respuestas. Cuando nos encontramos con el escultor Jorge Oteiza e iniciamos uno de nuestros primeros mestizajes entre el teatro y el espacio metafísico de su escultura comprendí que había que pararse, detenerse, escuchar, mirar y de esta experiencia surgió una tetralogía, es decir cuatro momentos diferentes, cuatro espectáculos, cuatro años de trabajo. También ha sucedido con Celestina, ahora con D Quijote. Me gusta detenerme el tiempo que haga falta y plantearme todas las preguntas posibles y escuchar cómo estos proyecto son cosas vivas que continuamente te retan, te desafían y, cómo no, te seducen…

KC: La figura de Dulcinea está presente desde el mismo título en cada una de las adaptaciones de Maite Agirre… ¿A qué se debe este énfasis, este refuerzo de su visibilidad?

MA: Dulcinea es algo precioso. Yo me pregunto si existe, o si somos cada uno de nosotros buscándonos a nosotros mismos… Dulcinea es algo inagotable, es El Dorado de Agirre, o tal vez no, tal vez es mi vecina de al lado. Cervantes en un momento dado la presenta oliendo fuertemente a ajos. Esta anécdota la trabajamos en Maputo y ese momento entre el público buscando a Dulcinea resultaba apoteósico. Fue una gran dificultad sustituir el olor a ajos de una mujer por otro olor con significados y sugerencias parecidas… hubo debates, discusiones… Teníamos que elegir a alguien entre los espectadores, una mujer, y decir que olía a … y ese olor la hacía real, carnal, de verdad, sin ser ninguna ofensa para ella, porque en un momento dado Dulcinea dice: “Las mujeres queremos ser reales”, algo como, ‘queremos existir’.

KC:¿Qué papel ha jugado la novela de Cervantes en la obra de Maite Agirre?

MA: Con Celestina fuimos a actuar a Argamasilla de Alba, donde parece ser que escribió su D. Quijote. Precisamente la cárcel es ahora un centro cultural, donde actuamos en un caluroso agosto. Nos sentíamos como inspirados por lo cervantino y nos dijimos: ¿Por qué no nos aventuramos con D Quijote? En agosto del año siguiente nos hallábamos en Maputo representando un Quijote africano que se encontraba con un Quijote venido directamente de La Mancha. ¿Qué fue aquello? Nosotros jamás imaginamos llegar a Mozambique con el Quijote. ¿Cómo sucedió? Sólo sé que un día, después de nuestra experiencia en Argamasilla de Alba, llamaron de Mozambique y me pidieron que escribiera algo para montarlo con ellos y yo estaba seducida y atrapada en La Mancha. Todo sucedió tan deprisa… Cuando pase más tiempo y mire hacia atrás tal vez encuentre respuestas. Ahora es como ‘arte de magia’ el sucederse de los acontecimientos.

KC: ¿Le gustaría regresar a Mozambique? ¿Algún proyecto futuro de otra colaboración con los grupos de teatro de este país?

MA: ¿Regresar a Mozambique? Nunca me he ido de Mozambique. Yo estoy allá. Y sí, les mandé un texto que aquí hemos estado trabajando y representándolo, contemporáneo, también escrito por mí, que se titula “Secando charcos”. Una pareja de hoy en día, un hombre y una mujer que miran sus vidas desde su juventud, hasta la madurez preguntándose sobre el amor, sus sueños, sus deseos, el País para cada uno, lo que cada uno es… lo que esperaba cada uno para su vida personal, también para su vida juntos, desde el compromiso, la apuesta por hacer realidad tu vida, el amor desde aquel sueño de juventud…etc. Y se preguntan: “¿Qué haremos cuando se acabe el amor? Y dicen – Seguir amándonos.”

(11 de julio de 2010)

12 julio, 2010 Posted by | Kutsemba Cartão | Deja un comentario